Pese a que su premiere mundial fue hace precisamente un año (mayo 2008) en el Festival Internacional de Cine en Cannes, Maradona por Kusturica tuvo su premiere mexicana el domingo 22 de marzo de este año en la última edición de Festival Internacional de Cine en Guadalajara, con la presencia de su director, y hoy ciudadano honorifico en Jalisco, Emir Kusturica, quien, además, ofreció tremendo concierto con su banda, The No Smoking Orchestra.
Pero esto no es acerca de los reconocimientos que el director serbio/bosnio recibió aquella noche, o de lo catártico que resulta un concierto de la renovada Zabranjeno Pusenje (nombre original de la banda en serbio), sino de la película documental que ahí presentó acerca del d10s del fútbol (nótese el acento en la “u”) argentino, a quien abiertamente admira.
De hecho, es la admiración de Kusturica hacia Maradona la clave para elogiar o menospreciar la cinta en cuestión, pues pese a que el balcánico cae en autocomplacencias al emparentar al genio gambetero y goleador con personajes de sus películas previas Gato negro, gato blanco (1998) y Cuando papá está en viaje de negocios (1985), que hasta cierto punto, pudiera ser tomado como recurso publicitario para que audiencias del primer cine se interesen en verlas, se nota una mirada profunda a la vida del autor del Mejor gol del siglo XX.
Por otro lado, muestra muchos actos políticos (y posiblemente considerados propagandísticos) en los que se ha visto involucrado Maradona junto al actual presidente venezolano Hugo Chávez durante su campaña presidencial; además de su amistad con el mismo Fidel Catro (“es el único, quizás considerado político, que puede decir que nunca ha robado a su pueblo”) y su amor por Cuba; con quienes el serbio evidentemente simpatiza. Pero todo esto se justifica por el simple hecho de que la película fue filmada entre 2005 y 2007 y marcan la postura política (y revolucionaria, agregaría Kustirica) del astro histórico del Napoles y Boca Juniors.
Vemos como la carrera futbolística del actual director técnico de La Albiceleste se mezcla con el sentir popular que tienen los argentinos acerca de los ingleses respecto a la situación que hubo con las Islas Malvinas en ese histórico partido mundialista del 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca entre Argentina e Inglaterra, cuando Maradona marcó sus dos goles más reconocidos; uno al marcarlo “un poco con la cabeza, y otro poco con la mano de Dios”, como declararía tras el partido, y otro que marcó cuatro minutos después, al tomar la pelota antes de llegar a la media cancha y burló en diez segundos a cinco defensores ingleses, incluido el portero. “Era una guerra en el potrero, y que yo hubiese metido un gol con la mano, fue como si yo le robase la cartera a un inglés, un insulto”.
La comicidad de la película, que hay en todas las películas de Kusturica, llega con la Iglesia Maradoniana, en donde, es tanto el fervor que le tienen a Diego, que celebran bodas en estadios de futbol y toman el nombre de la estrella como suyo.
Además, encuadra al Diego, padre de familia, que debido a su adicción a la cocaína, se aislaba cada vez más de su siempre tolerante esposa y de los eventos que marcan la alegría de ver crecer a sus hijas (“ahora lo veo en video y digo, ¿Pero cómo pude ser tan puto de perderme esto?”), así como las consecuencias deportivas y su consecuente redención (“¿sabés qué jugador hubiese sido yo si no hubiese tomado cocaína? De lo que nos perdimos.”).
Maradona por Kusturica es, simplemente, la película acerca de un hombre ordinario con un fuerte sentido de justicia que de niño tuvo sueños y los cumplió, que cometió errores fatales y los enmendó, y que ha sido polémico y trascendente solamente por vivir como ha querido.
Maradona by Kusturica (2008)
Director: Emir Kusturica
Con Diego Armando Maradona, Emir Kusturica y Claudia Villafañe de Maradona
Pentagrama Films/ Telecinco Cinema/ Wild Bunch et Fidélité

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